Jan 12, 2026 7:17 PM
Cathie Wood cree que el próximo gran movimiento institucional sobre Bitcoin no vendrá del mercado, sino de la política. Según la fundadora de ARK Invest, Estados Unidos podría pasar en 2026 de limitarse a custodiar BTC incautados a comenzar compras activas para conformar una reserva estratégica nacional.
La ejecutiva sostiene que el cambio no estaría impulsado solo por consideraciones financieras, sino por el peso que las criptomonedas adquirieron dentro del escenario político estadounidense tras la última elección presidencial.
En su análisis, el presidente Donald Trump incorporó a la industria cripto como un eje relevante de su agenda, con la mira puesta en las elecciones legislativas de medio término.
Para Wood, el cálculo es claro. Trump necesitaría sostener el respaldo de un sector que se consolidó como un actor político organizado, con capacidad de financiamiento y presión institucional. En ese contexto, avanzar desde una reserva pasiva hacia una política de compra directa de Bitcoin podría convertirse en una señal concreta de alineamiento con la industria.
La reserva estratégica de bitcoin de Estados Unidos
La actual reserva de BTC de Estados Unidos fue creada mediante una orden ejecutiva durante los primeros días del segundo mandato de Trump. El esquema incluye también un stock de activos digitales y un grupo de trabajo interagencial encabezado por David Sacks, asesor especial en inteligencia artificial y criptomonedas. Hasta ahora, el Tesoro solo incorporó bitcoins provenientes de decomisos judiciales, con el compromiso explícito de no venderlos.
Wood remarcó que esa postura inicial no necesariamente será permanente. Según explicó, el objetivo original del programa apuntaba a acumular hasta un millón de bitcoins, una cifra imposible de alcanzar únicamente a partir de activos confiscados. Desde su perspectiva, ese límite operativo abre la puerta a que el gobierno evalúe compras en el mercado.
El trasfondo político
Durante el último ciclo electoral, la industria cripto canalizó recursos significativos hacia campañas legislativas y mostró un apoyo público inusual hacia Trump. Empresas del sector participaron además en eventos oficiales y colaboraron en proyectos simbólicos de la Casa Blanca, en una señal de acercamiento directo con la administración.
En paralelo, el Gobierno avanzó en el plano regulatorio. Trump respaldó iniciativas legislativas como la GENIUS Act, orientada a establecer un marco formal para las stablecoins, y firmó órdenes ejecutivas que definen el rol del Tesoro en la gestión de la reserva de Bitcoin y del stock cripto. Un informe reciente del grupo liderado por Sacks propuso, además, ampliar las atribuciones de la CFTC sobre los mercados spot de activos digitales que no sean considerados valores.
Ese mismo documento dejó abierta la posibilidad de adquirir más Bitcoin bajo esquemas “presupuestariamente neutrales”, una condición que Wood identifica como el principal obstáculo, aunque no como una barrera definitiva.
Desde su óptica, una eventual compra directa por parte del Estado estadounidense tendría un impacto estructural en el mercado. Con cerca de 20 millones de bitcoins ya minados sobre un máximo de 21 millones, la oferta disponible es cada vez más limitada. Para Wood, el ingreso de un comprador soberano de ese calibre podría reactivar con fuerza la narrativa de escasez que históricamente sostuvo al activo.
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